Qué flores elegimos cuando no sabemos

Cuando no conocemos las preferencias, elegimos flores frescas, en colores equilibrados y con un mensaje adecuado para nuestra relación.

Qué flores elegimos cuando no sabemos

Cuando queremos enviar flores, pero no sabemos qué le gusta a la persona que las recibe, no tenemos que elegir al azar. Nos fijamos en algunas cosas sencillas: qué tan cercana es la relación, cuál es la ocasión y qué mensaje queremos transmitir. Muchas veces, un ramo con flores de temporada, en colores suaves, es más adecuado que una elección muy atrevida.

En la floristería vemos a menudo que la gente se bloquea ante la gran cantidad de opciones. No necesitamos saber el nombre de cada flor. Podemos partir de una preferencia de color, del tamaño que deseamos o de cómo queremos que se sienta el ramo: cálido, alegre, discreto o romántico. A partir de ahí, elegir resulta mucho más fácil.

Empezamos con la relación entre nosotros

Si enviamos flores a una persona querida, podemos elegir rosas, tulipanes o un ramo mixto en tonos más intensos. El rojo transmite un mensaje romántico bastante claro, así que lo usamos cuando estamos seguros de que encaja. Para una relación que está empezando o para una persona cuyas preferencias no conocemos demasiado, el rosa, el blanco, el melocotón y el morado claro son más fáciles de combinar.

Para una compañera, un familiar, una amiga o alguien a quien queremos agradecer, normalmente elegimos flores alegres, pero no demasiado personales. Un ramo con alstroemeria, lisianthus, gerberas o flores de temporada puede transmitir atención sin crear confusión. Si la ocasión es triste, evitamos los colores demasiado llamativos y elegimos un arreglo sencillo, con blanco, crema o verde.

También importa el motivo por el que enviamos el ramo. Para un cumpleaños podemos atrevernos más con los tonos y la forma. Para dar las gracias son adecuados los ramos luminosos, con flores abiertas y un aspecto fresco. Si no hay una ocasión concreta, un ramo mixto de tamaño mediano es una de las opciones más seguras, porque no parece ni demasiado formal ni demasiado íntimo.

Por que elegimos a menudo ramos mixtos

Cuando no conocemos la flor favorita, un ramo mixto nos ayuda a mantener el equilibrio. Las flores de formas diferentes aportan volumen, y el follaje las une. Podemos combinar una flor principal, algunas flores más pequeñas y elementos verdes, sin que el ramo parezca recargado. Además, un ramo mixto puede adaptarse más fácilmente a la temporada y a las flores disponibles ese día.

También nos fijamos en cuánto duran juntas las flores. Las rosas, la alstroemeria, los crisantemos y algunas variedades de lisianthus suelen durar bien en el jarrón, si son frescas y reciben los cuidados adecuados. Los tulipanes y las fresias tienen un aspecto muy agradable, pero se comportan de manera diferente después de cortarlos y pueden seguir abriéndose o curvar sus tallos. No es un defecto, sino su manera de evolucionar.

A veces elegimos un ramo con muchos capullos, y otras veces uno con flores ya abiertas. Si el ramo debe impresionar de inmediato, nos decantamos por flores que ya tienen algunos pétalos desplegados. Si queremos que la persona lo siga durante los días siguientes, incluimos también capullos que se abrirán poco a poco. Lo importante es que las hojas estén firmes, que los tallos no estén blandos y que los pétalos no tengan bordes secos ni manchas.

Los colores nos ayudan cuando no tenemos preferencias

Las tonalidades claras son las más fáciles de enviar cuando no sabemos qué prefiere el destinatario. El blanco y el crema aportan un aire limpio y discreto, el rosa es cálido sin resultar demasiado intenso, y el melocotón añade un toque de alegría. Podemos combinar estos tonos con un follaje sencillo, para que las flores sigan siendo el centro de atención.

Si sabemos que la persona es enérgica y alegre, podemos elegir amarillo, naranja o rosa intenso. Para alguien más reservado, funcionan mejor los colores pastel y una forma ligera. No tenemos que adivinar perfectamente su personalidad. Basta con evitar los contrastes muy fuertes cuando no tenemos ninguna pista sobre sus gustos.

También pensamos en el lugar donde podría colocarse el ramo. Un arreglo muy grande puede ser difícil de acomodar en un apartamento pequeño o sobre un escritorio. Las flores con un perfume intenso pueden molestar en una habitación cerrada, especialmente si la persona es sensible a los olores. Si sabemos que tiene gatos, evitamos los lirios, ya que pueden ser peligrosos para ellos. Cuando no conocemos estos detalles, elegimos flores con un perfume discreto y sin polen que caiga fácilmente.

Qué comprobamos antes de la entrega

Un ramo bien elegido también debe llegar en buen estado. Revisamos los tallos, las hojas y los pétalos antes de preparar las flores. Un tallo fresco es firme, y las hojas no están blandas ni amarillentas. En las rosas nos fijamos en el borde de los pétalos, en la gerbera comprobamos que el tallo se mantenga recto, y en los tulipanes observamos que la flor esté entera y no tenga pétalos dañados.

Retiramos las hojas que quedarían sumergidas en el agua, porque se ensucian rápidamente y pueden afectar al agua del jarrón. Cortamos un poco los tallos antes de preparar el arreglo, sobre todo si las flores han estado un tiempo sin agua. Después de recibir el ramo, la persona puede colocarlo en un jarrón limpio, con agua fresca, y repetir el corte de los tallos al cabo de unos días.

El lugar de entrega importa tanto como la elección de las flores. No dejamos el ramo junto al radiador, bajo el sol directo ni en una habitación muy calurosa, porque los pétalos se ablandan y las flores se marchitan más rápido. Si enviamos flores a Iasi en un día frío o muy caluroso, tenemos en cuenta el tiempo que pasan en el trayecto y la forma en que están protegidas hasta llegar al destinatario.

Cuando no sabemos qué elegir, podemos transmitirle al florista tres datos sencillos: para quién es el ramo, cuál es la ocasión y qué colores queremos evitar. Si añadimos también un límite de tamaño, la elección se vuelve casi evidente. Un ramo mixto, de temporada, en tonos equilibrados, con un mensaje breve y sincero, suele ser más adecuado que una composición elegida solo porque luce bien en una fotografía.