Qué flores elegimos para el ramo de novia

Elegimos las flores para el ramo de novia según la estación, el vestido, la resistencia y la forma deseada, no solo según el color.

Para un ramo de novia, no elegimos las flores solo por lo bonitas que nos parecen en una fotografía. Nos fijamos en el vestido, la estación, el lugar donde se celebra la boda y cuánto tiempo debe durar el ramo sin agua. Una flor adecuada para una ceremonia breve, en un salón fresco, puede ser menos apropiada para un día caluroso, con muchas fotografías al aire libre.

También observamos cómo se comporta cada tallo. Algunas flores se mantienen rectas y firmes, otras se abren mucho a lo largo del día, y algunas tienen cabezas pesadas y necesitan apoyo. Cuando elegimos juntos las flores, tenemos todo esto en cuenta para que el ramo sea fácil de llevar y luzca bien desde el comienzo de la ceremonia hasta las últimas fotografías.

Partimos del vestido y de la forma del ramo

Si el vestido tiene un corte sencillo, podemos elegir un ramo más abundante, con flores de distintos tamaños y un poco de follaje que le dé movimiento. Para un vestido con muchos detalles, encaje o aplicaciones, muchas veces preferimos un ramo más limpio, con una forma fácil de seguir. Un ramo demasiado recargado puede cubrir la parte delantera del vestido y hacer que el conjunto parezca más pesado.

El ramo redondo y compacto encaja bien cuando buscamos un aspecto ordenado. Las rosas, las peonías, los ranúnculos y los lisianthus pueden formar una masa floral abundante, sin grandes espacios entre ellos. Para un ramo aireado, de aspecto natural, usamos flores con tallos visibles, pequeños huecos entre las cabezas y algunas ramas que sobresalen ligeramente de la forma. Aquí combinan bien las flores silvestres, las fresias, la astrantia o el follaje fino.

También tenemos en cuenta el tamaño del ramo en relación con la novia. Un ramo demasiado pequeño puede perderse junto a un vestido voluminoso, mientras que uno muy grande puede volverse pesado después de unas horas. El mango debe ser cómodo, ni demasiado grueso ni muy largo. Si usamos muchas flores con tallos leñosos o muchas ramas, comprobamos el peso antes de cerrar el ramo. La novia debe poder sostenerlo de forma natural, sin tensar la mano.

Flores que resisten bien el día de la boda

Las rosas están entre las opciones más prácticas para un ramo de novia. Podemos usarlas solas o combinarlas con flores más pequeñas. Cuando las elegimos, comprobamos que el tallo esté firme, que las hojas no estén blandas y que los pétalos exteriores no tengan bordes marrones ni golpes. Las rosas muy abiertas se ven abundantes, pero pueden perder pétalos más rápido si se mantienen con calor o se tocan con frecuencia.

El lisianthus ofrece un aspecto más ligero y tiene varias flores en el mismo tallo. Lo usamos cuando queremos un ramo romántico, pero no demasiado recargado. Las peonías y el ranúnculo se buscan por su forma, pero dependen mucho de la temporada. Las peonías se abren rápido en espacios cálidos y sus pétalos pueden golpearse con facilidad. El ranúnculo tiene un tallo más fino y la cabeza de la flor puede quedar ligeramente inclinada, algo que resulta natural en un ramo desenfadado, pero no encaja si queremos una forma perfectamente redonda.

La hortensia llena rápidamente un ramo, pero necesita una buena hidratación antes del evento. Si la dejamos sin agua y expuesta al calor, puede dejar caer las hojas y las flores en poco tiempo. Para un ramo de verano, la usamos con cuidado y la preparamos atentamente. Las orquídeas, especialmente las flores con tallos resistentes, pueden ser una buena elección para un ramo sencillo y ligero. Los tulipanes tienen un aspecto bonito y fresco, pero siguen creciendo y curvándose después de cortarlos, así que los elegimos cuando la novia desea un ramo con movimiento.

La temporada nos ayuda a elegir flores más frescas y adecuadas para ese día. Los peonías y los tulipanes están relacionados con la primavera, las dalias aparecen sobre todo hacia el final del verano y en otoño, y algunas flores silvestres lucen mejor durante los meses cálidos. A veces también podemos encontrar flores fuera de temporada, pero pueden ser más sensibles o tener una forma menos regular. Si queremos una flor determinada, comprobamos con tiempo su disponibilidad y tenemos preparada una opción parecida.

El color debe combinar con el vestido

El blanco no tiene un solo tono. Algunas flores son de un blanco frío, otras se acercan al crema, al color mantequilla o al rosa muy pálido. Junto a un vestido blanco puro, las flores color crema pueden parecer más amarillas, mientras que junto a un vestido marfil, las flores de blanco frío pueden parecer demasiado llamativas. Por eso, no elegimos el tono solamente en la pantalla. Si tenemos la posibilidad, comparamos las flores con una muestra de tela o con una fotografía tomada con luz natural.

En un ramo equilibrado solemos tener un color principal y uno o dos tonos que lo acompañan. El rosa palo puede combinarse con blanco y crema, mientras que el melocoton puede asociarse con follaje gris o con flores blancas. Para un ramo mas intenso, usamos un tono oscuro en pequena cantidad, por ejemplo unas cuantas flores burdeos entre flores color crema. Si anadimos demasiados colores intensos, la forma del ramo se ve con mas dificultad y la atencion se dispersa.

El follaje cambia mucho el resultado. El eucalipto aporta un tono gris verdoso y un aspecto más relajado, mientras que las hojas brillantes o las ramas más firmes hacen que el ramo parezca más ordenado. No todo el follaje combina con cualquier flor. Las hojas grandes pueden cubrir las flores pequeñas, y las ramitas rígidas pueden pinchar la mano si se dejan en la zona del asa. Lo colocamos donde completa la forma, no solo para llenar los espacios.

Preparamos el ramo para que aguante horas sin agua

Un ramo de novia suele pasar varias horas sin estar colocado en un jarrón. Por eso, lo preparamos lo más cerca posible del momento en que se utilizará y mantenemos las flores hidratadas hasta entonces. Cortamos los tallos justo antes, retiramos las hojas que quedarían en la zona de la atadura y revisamos cada flor. Si encontramos pétalos golpeados o un tallo blando, lo retiramos antes de cerrar el ramo.

Hasta el momento de salir, mantenemos el ramo en un lugar fresco, protegido del sol, del radiador y del aire caliente. No lo dejamos en el coche, especialmente sobre el salpicadero o en un maletero recalentado. El calor acelera la apertura de las flores y hace que los tallos pierdan agua. No pulverizamos agua sobre todos los ramos, porque algunos pétalos se manchan y la humedad que queda entre las flores puede dañar las flores más sensibles.

Durante el transporte, mantenemos el ramo derecho y lo protegemos de la presión. Si lo colocamos entre otros objetos, las cabezas de las flores pueden doblarse o romperse. Durante la ceremonia, podemos llevarlo un poco más abajo, sin pegarlo al vestido, para que las flores sigan visibles y no se aplasten. Entre las fotos, lo conservamos en un lugar fresco y lo colocamos temporalmente en un recipiente con un poco de agua, si la forma del mango lo permite.

Cuando elegimos las flores para el ramo, nos ayuda decidir primero la forma y las condiciones del día de la boda, y después el tono exacto. Podemos partir de rosas, lisianthus, peonías, ranúnculos, tulipanes, hortensias u orquídeas, pero la elección final depende de la estación y de cuánto calor tendrá que soportar el ramo. Un ramo bien elegido no necesita muchos tipos de flores. Necesita tallos frescos, una forma cómoda y combinaciones que sigan bonitas incluso después de varias horas.